jueves, 2 de septiembre de 2010

Hermanos de "Montecristi"

Hno:. Efrén R. Toledo Valdés


Por Hno:. Jesús Marcos García

El día 31 del mes de Diciembre del año 1998, se cumplieron treinta largos años de la ausencia del VH:. Toledo de su terruño natal. El último día del año 1968 partió de su patria rumbo a México, pasando después a los Estados Unidos. En la patria de Lincoln primeramente residió en Chicago y años más tarde fijó su residencia definitivamente en el sureño estado de la Florida. De los sesenta años vividos por este hermano, una mitad transcurrió en su patria amada y la otra mitad ha transcurrido diasporanamente.

De todos los sentimientos humanos, albergados en un honrado corazón, ninguno es más natural y profundo que el amor que se siente por la familia y el pueblo en que vivimos los primeros años de nuestra existencia. El recuerdo de nuestro pueblo o barriada siempre está presente en la imaginación y despierta las emociones más profundas.

Sacar a un hombre de su terruño natal es imponerle el destierro de la verdadera patria sentida por el corazón. Popularmente se dice: “que el pueblo donde nacimos es la patria chica” y el país “es la patria grande”. Un profundo pensador establece: “que el terruño natal es la patria del corazón” y la nación es: “la patria civil”, digo: “la patria de la vida civil”.

Al terruno natal no se le ama por la mera formalidad de haber nacido en él, ya que el nacimiento es un hecho accidental. Se le ama porque en el lugar de nuestro nacimiento se reciben los primeros consejos, se forman las primeras amistades en el colegio y se sufren las inquietudes del primer amor. Allí se formó nuestra personalidad juvenil que deja hermosos recuerdos en el curso de la vida.

Según el criterio de los que han vivido largos años alejados de su lugar de origen, que es en la distancia donde se profundiza más ese sentimiento lugareño y en ciertas horas de meditación y recuerdo llega a convertirse en esa angustia indefinible que se llama “nostalgia”. En algunas personas esos sentimientos se manifiestan más que en otros, todo depende de su sensibilidad humana. En el hermano Efrén están profundamente arraigados esos sentimientos.

En su corazón siempre ha estado presente el recuerdo a su pueblo y todo lo que ha formado parte del mismo: sus verbenas, sus bailes, el Club Hispano Cubano, la tertulia de Ramón Alonso, el puesto de frutas del Chino Ronco, las discusiones con Tomasito Fernández, los enamoramientos platónicos de Pilingo, las elecciones con Bugallo para alcalde (sus mítines políticos y Paciano Prier sonando el cañoncito en todas las esquinas), el King Kong de la Casa Pepe, los cuentos de Tavo Sordo, el mal carácter y reniegos del Millonario de la Colonia Española, las presidencias de Pao Cabrera, la personalidad de Alberto García, con sus inseparables leva y tabaco (siempre apagado y haciendo mil filigranas entre los dedos), las frases sarcásticas de Eulogia, Pablito Guasimilla y su peculiar estilo para picar un cigarro, los discursos y apetitos políticos de Pedro Ferro, el incendio de “El Encanto” y el Padre Claudio Ojea ordenando a una beata que botase la virgen, dejase de rezar y cogiera un cubo de agua, las aspiraciones a alcalde de Miguel Díaz Machó (si su tio Cuco Machó encontraba la botija), los certámenes de belleza y el paseo de una reina sin corona.

Sus amigos y compañeros de trabajo, su Logia “Montecristi” y sus debates, la vieja Estación del Ferrocarril, lugar donde se desenvolvía laboralmente.

Cuando salió de su patria era relativamente joven y a pesar de los años transcurridos, aún se le recuerda. Comenzó su vida social de muy temprana edad. Su inteligencia y dotes de orador pronto se hicieron conocer a través de su elocuente e inflamado verbo. Desde niño fue un apasionado lector y los clásicos de la literatura universal influyeron grandemente en él, obteniendo una profunda cultura histórica, social y política. Demócrata convencido, amante de la libertad por excelencia y defensor de todo lo que representa virtudes ciudadanas. Perteneció a esa clase de jóvenes imaginada y orientada por el filósofo y escritor argentino José Ingenieros.

Las calles de su pueblo conocían de su presencia noche tras noche. Se interesaba y se preocupaba por todo, y era común verlo enfrascado en una polémica sobre cualquier tema. Su forma de ser y lo encendido de su verbo en muchas oportunidades le ocasionaron enfrentamientos, cuyos enfrentamientos nunca eludió y siempre respondió.

Muy jovencito, con su amigo Orlando Gotera y otros jóvenes palaceños, fundó un periodiquito semanal, que consistía en una hoja suelta y se titulaba “El Relámpago”. En esta hoja suelta, conjuntamente con anuncios de comercios de la localidad, aparecían letras de canciones en boga, como “La Engañadora”, del Maestro Enrique Jorrín, además de chismecitos y enredos de enamoramientos juveniles y otros temas de interés para la juventud.

El sol se eclipsó cuando llegó la temporada de verano y se les ocurrió publicar el dibujo de una hermosa muchacha en traje de baño, dibujada por Luis Ramírez Cabañas. Esta hoja fue repartida entre las muchachas que asistían a la misa dominical, todas ansiosas de leerla y saber si algún joven tenía “un coco” con algunas de ellas, como solía escribirse. Este número llegó a manos del Padre Salvador, Cura Párroco de la Iglesia de Los Palacios, español de pura cepa y muy recordado por su forma despótica y soez, un émulo de Torquemada y muy diferente a los sacerdotes de hoy. El Señor Cura la emprendió contra los jóvenes editores de la publicación y desde el púlpito aconsejaba a las madres que no permitieran que sus hijas tuvieran relaciones con aquellos jóvenes desviados de las buenas costumbres.

En el año 1959 la Sociedad Civil de Los Palacios, invitó al Dr. Luis Conte Agüero, figura política en aquellos momentos y a quien se le llamaba “La Voz más Alta de Oriente”. El acto se efectuó en la sede de la Asociación de Colonos del Central “La Francia”, actualmente el local del P.C.C., Municipal. Uno de los oradores escogidos fue el hermano Efrén Toledo, quien deleitó a todos con un elocuente discurso y hasta el propio Conte Agüero se vislumbró ante el contenido de la oratoria de aquel joven que apenas rebasaba los veinte años de edad.

Es muy lógico y natural que un joven de las virtudes y cualidades poseídas por Efrén, buscase el lugar apropiado para robustecer y canalizar estas virtudes y cualidades. Sabedor que la masonería es el lugar idóneo, hacia ella dirigió sus pasos.

Con fecha 20 de Febrero del año 1962 se dirigió a la Logia “Montecristi”, mediante una carta, en solicitud de ingreso, en cuya carta expresaba: “he tomado esta determinación desde hace ya cierto tiempo, porque como jóven, entiendo que la posición justa de un joven es la de estar unido a una institución en que la libertad, la justicia y la dignidad del hombre sean los pilares donde descanse el fundamento básico de la misma”. “Como creo, la masonería entre muchas nobles ideas abriga con singular interés las anteriormente citadas y siendo yo un convencido de la necesidad de hacer prevalecer en la sociedad las mismas y velar por su integridad, es natural mí interés en ser masón”.

Recibió la iniciación masónica el día 9 del mes de Mayo del año 1962, fue ascendido a Compañero Masón con fecha 18 de Julio del año 1962. Comenzó a recibir su salario en la Cámara del Medio el día 22 de Agosto del año 1962. En los instantes de su iniciación tenía 24 años de edad, estaba soltero y trabajaba como Telegrafista Despachador de Trenes en los Ferrocarriles Nacionales de Cuba.

Desde el primer momento que traspasó los umbrales de “Montecristi” dió muestras de amor y abnegación por la masonería, que lo plasmado en su carta solicitud de iniciación era una realidad. En su Madre Logia ocupó el cargo de Orador del año 1963 al año 1967. En el año 1968, último que estuvo en Cuba, se sentó en la Segunda Vigilancia. También representó a “Montecristi”, como Representante pro-témpore en la Alta Cámara.

Estuvo entre los Representantes que asistieron a aquella histórica y memorable Sesión Extraordinaria de la Alta Cámara celebrada el día 19 del mes de Mayo del año 1968, convocada por el Muy Resp. Gran Maestro IH: Esteban Valdés Castillo para informar al Parlamento Masónico que había sido notificado por altas autoridades del gobierno de que: “debían suspenderse inmediatamente todo tipo de ayuda fraternal y económica a los familiares de los hermanos masones presos por cualquier motivo”. El Gran Maestro contestó: “que le era imposible de acceder a ello pues, esa medida, de aceptarse pugnaría con las tradiciones fraternales de la masonería y por lo tanto violaría los sagrados e inmutables principios de la orden enmarcados en nuestros Antiguos Límites.

El VH:. Toledo estuvo entre los Representantes que solicitaron un respaldo absoluto a la posición asumida por el Gran Maestro. La Alta Cámara se pronunció unánimemente en apoyo a su Gran Maestro. De esta digna y viril página escrita por la Masonería Cubana, informó amplia y medularmente el VH:. Efrén a su Madre Logia. En su juventud, como en su edad madura, siempre lo acompañó el optimismo para la vida y la voluntad creativa. No nació para estar inerte.

Durante su estadía en México trabajó masonería y mantuvo actividades sociales. En Chicago, conjuntamente con el VH:. Osvaldo Gotera y otros, fundó la Asociación de Palaceños de Chicago, en el año 1972, realizando actividades de índole humanitarias, culturales y sociales. También fue miembro, en unión del Hno:. Gotera, de la Resp. Logia “Gral. Antonio Maceo”, de los valles de Chicago, Illinois.

El mayor tiempo de su éxodo ha transcurrido en la Florida. En valles floridanos es donde ha desplegado un mayor cúmulo de actividades. Ha participado activamente en la organización y desenvolvimiento del Municipo de Los Palacios en el Exilio, la fundación de la Unión Ferroviaria en el Exilio y ha cooperado entusiásticamente con el VH:. Gotera en la fundación y desenvolvimiento de la Asociación de Masones de “Montecristi” en el Exterior “El Grupo Montecristi”.

Descubrió muy tempranamente la belleza de la vida. Rodeó su juventud de entusiasmo, ideales y fe, que lo robustecieron espiritualmente y le garantizaron el camino hacia una madurez siempre optimista, serena y bondadosa.












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